
Hicimos hace unos meses un taller de mandrágoras y esta vez le ha tocado el turno a las varitas.
Las elegidas han sido la de Harry, por supuesto, y la de Voldemort.

Una vez hecho el boceto en el folio, nos pusimos manos a la obra y empezamos a trabajar la pasta de modelar. No era arcilla, ya que como no íbamos a poder hornear, necesitábamos que la pasta secara al aire. Así al día siguiente nuestras varitas estarían listas.

Si esto llega a pasar, tiene fácil solución: volvemos a poner un poquito de pasta en las grietas y se soluciona el problema.
Lo primero que hay que hacer es definir la forma de la varita, es decir, la parte del mango más ancha que la de la punta.
Después procederemos a darle los detalles que la diferencian del resto: el mango tan característico de la varita de Voldemort, las raíces que van enrrolladas en espiral en la varita de Hermione.
Una vez haya pasado el tiempo necesario para que la varita esté seca y no tenga ninguna grieta visible, tendremos que darle color intentando que se parezca a la real, teniendo especial cuidado en las sombras y en los pequeños detalles.
Para terminar, un pequeño almuerzo y la foto de grupo, en esta ocasión en la mesa, para evitar que las varitas se rompan y tengamos un disgusto.
A continuación os dejamos el resultado de nuestra varita de Hermione, con la que además estamos participando en un concurso de Instagram de varitas.
Así que si os animáis, dadle al "me gusta" en la foto para ver si conseguimos alzarnos con el premio a la mejor varita hecha a mano.
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